Posada La Panadería…”Mucho más que alojamiento”

“A tiro de piedra”…. al Pas… Uno de los ríos emblemáticos de Cantabria, baluarte de los Valles Pasiegos, lugar de tradiciones ancestrales y tradicional donde los haya…La puerta de la “otra Cantabria”, la Montaña… pero “en blanco y negro”…

Y en estas reflexiones me encuentro cuando llego al portón de esta posada, que al abrirse me descubre un deja vu de todo lo imaginado en el corto recorrido desde todas partes… hasta este refugio de “todo y de nada” que es este “mucho más que alojamiento”.

Me recibe María, y poniéndome en la piel de uno de sus huéspedes, me conforta su bienvenida. Existiendo tan sólo una puerta entre lo privado y lo público, realmente me hace sentirme “en casa”, porque en definitiva ofrece una parte de la suya como tal. Y no sólo de su casa, que ante todo fue concebida como posada. Sino también de su vida, que hace 10 años decidió compartir con los viajeros que llegan a Cantabria para descubrir los secretos de esta región viviendo experiencias. Y este alojamiento es una experiencia en si mismo.

Un salón que invita a tertulias, a reuniones, a sobremesas, a anocheceres en compañía de conocidos y por conocer…

Salón de tertulias

Salón de tertulias


Un comedor para desayunos… que más bien es un museo de idílicos muebles en los que lo último que yo haría sería posar una taza caliente… pero que Maria brinda con cariño y dedicación, porque ella misma los ha elegido y creado para este fin.Quisiera ser en este instante uno de sus clientes, y disfrutar “a cuerpo de rey” de esta exquisita decoración mientras saboreo el delicioso bizcocho casero que María elabora para ellos. Siendo el despertar con un café y buenas viandas, uno de los placeres en mi tiempo de ocio, este lugar me recuerda un maravilloso hotel de 5 estrellas en Salamanca, donde lo primero que me prometí al ver el comedor de desayunos, fue levantarme una hora antes para disfutarlo…

Comedor de desayunos


El peligro es caer en la tentación y no ponerse en ruta, sino disfrutar de ese otro rincón especial, un saloncito con ventanal en el mismo espacio, donde en días de lluvia, trasladarse al escenario de un buen libro puede ser la mejor experiencia para satisfacer la mayor de las motivaciones de nuestro tiempo de ocio.
Salon de lectura

Salon de lectura

Y si el caprichoso e impredecible tiempo de Cantabria, nos deleita con la luz y calor del sol… este alojamiento tiene más singularidades por descubrir… más tentaciones que pueden desviar nuestra atención a él mismo, y no cruzar de nuevo el portón sin descubrirlas todas antes.
Un camino entre árboles, nos lleva hasta la inmensidad…. Un hermoso “claro de verde”, en cuyos límites crece a su capricho el bambú.

Camino entre árboles hacia el jardín

Camino entre árboles hacia el jardín

Si el Caribe no tuviera mar, esta lugar sería el Caribe. Y tendría río… Porque cuando se agotan las expectativas, ya que esta posada las ha sobrepasado todas… se abre un acceso con escaleras… ¡¡¡AL PAS!!!. Deseo recuperar el libro del día de lluvia, y sentarme en el banco de la orilla para deleitarme con el “sonido del silencio”, que solo el agua interrumpe a su paso. Sólo me arrepiento de haberme dejado el ordenador en casa… escribir este articulo in situ hubiera sido la excusa perfecta para disfrutar de este privilegiado lugar un rato más largo… aunque dudo que más intenso…

Banco con vistas al Pas

Banco con vistas al Pas

Agradecerle a María que no ofrezca el servicio de comida o cena, porque a un corto recorrido a pie… me traslado a otro lugar de ensueño… La Hostería de Castañeda, que prolonga la vivencia de esta experiencia activo emocional, no sólo en el sentido gastronómico, sino también en descubrir un entorno que me lleva a los paisajes históricos de Cantabria evocando vivencias de otros, en otros tiempos…

“Sentirse en el cielo” o “sentir el cielo”… al subir las escaleras que me llevarían a reposar los momentos vividos en este día tan intenso, que podría ser el del turista en su primer día de vacaciones. La cristalera en el tejado que separa el universo de la cálida y acogedora morada en la que descansaremos…. Nos permitirá ver las estrellas en esas especiales claras noches despejadas…

Y cruzo la puerta, da igual de cual de las habitaciones, porque sinceramente nos sabría cual elegir si tuviera la opción… Para descubrir el blanco tras el negro cielo plagado de la tenue luz de los astros… Las confortables alfombras me invitan a andar descalza por la estancia… Y los espejos reflejan la verdad de la misma… Una cuidada y particular, única decoración de la que disfrutar antes de cerrar los ojos, muy a nuestro pesar…

Habitación

Habitación

Pero con la esperanza de que mañana al despertar, esta experiencia no hubiera sido un sueño, y que es cierto que existe un alojamiento en Cantabria, que permita sentir lo que yo he sentido al conocerlo de la mano de su creadora, ¡¡¡Gracias y enhorabuena María!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *